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DE CUANDO LAS PIEDRAS ERAN TAÑIDAS: VIHUELISTAS ESPAÑOLES DEL S. XVI
BREOGÁN PREGO (GUITARRA)



DIEGO PISADOR: Pavana muy llana para tañer (del libro de música de vihuela). ALONSO MUDARRA: Fantasía que contrahaze el arpa. Pavana de Alexandre. Gallarda. ENRIQUEZ DE VALDERRÁBANO: Soneto I. Soneto II. ESTEBAN DAZA: Dame acogida en tu hato. LUIS DE MILAN: Pavana del 1º y 2º tono. Pavana del 3º y 4º tono. Pavana del 5º y 6º tono. Pavana del 7º y 8º tono. Pavana del 8º tono I. Pavana del 8º tono II. LUIS DE NARVÁEZ: Canción de Gombert. Fantasía del 1º tono. Canción del emperador (de Los seys libros del Delphin de música de cifras para tañer vihuela). MIGUEL DE FUENLLANA: Si amores me han de matar. Glosa sobre Tan que vivray. Dúo (del libro de música para vihuela intitulado Orphénica Lyra).

 

 

Cifras, tablaturas, puntos y contrapuntos: sobre lo que fuera idea, y ahora un disco que tienes entre las manos.

 

La vihuela es un instrumento que por la forma nos recuerda a la guitarra, aunque este último cordófono, en su versión actual, no derive directamente de aquél. Antes bien, coexistiendo con las vihuelas estuvo la guitarra renacentista. La música para estos antiguos instrumentos punteados se transcribió, no en notación solfeística, sino en cifras, sistema que permitía tocar sin saber los principios de la solfa y sus complicaciones, y las "partituras" resultantes se llamaron tablaturas. Gracias a ellas escuchamos música como la de este disco.

Más severa la vihuela que la dicharachera guitarra, su repertorio se compuso por lo común de adaptaciones de danzas, estilizadamente convertidas en cortesanas, como las pavanas y gallardas; o piezas polifónicas de la época, de los mejores compositores; o alardes de imaginación, donde la libertad creativa del compositor  brillaba sin esquemas previos, en las llamadas fantasías; o contrapuntísticas versiones de canciones conocidas, bien para acompañar a la voz, bien para que sonara solo el instrumento. De todas ellas hay representación en esta grabación. A la vihuela se le han dedicado en los últimos veinte años numerosos discos tañidos con copia de instrumentos de época, después de los registros pioneros de principios de los años setenta. Por lo general estas bellas grabaciones se hacen en sellos especializados y no suelen exceder del ámbito de un grupo de expertos, o de melómanos exigentes, amantes de la música antigua. Breogán interpreta a la guitarra clásica el repertorio vihuelístico, práctica frecuente dada la casi idéntica afinación de ambos instrumentos y la tradición que desde comienzos del siglo XX se instauró en España con la reivindicación de la guitarra como instrumento de concierto. Una de las tareas de los pioneros fue extender el repertorio de la misma y, junto al encargo de piezas a compositores, la vihuela se mostró como uno de los filones más dúctiles para tal cometido. La pulsación discreta y el fraseo sensible de este guitarrista nos llevarán por los vericuetos de la música ibérica del siglo XVI, cuando de aquí salieron los mejores músicos de Europa. No se volvieron a repetir esos momentos de gloria, y otros países tomarían el relevo� y así seguimos hasta hoy. La intención de Breogán no es competir con los intérpretes especializados en este fascinante repertorio, sino reivindicar el arte a través del Arte, actualizar la memoria colectiva recordándonos lo que es nuestro, y en este punto introduce una novedad: acompañar la música de entornos.

Este disco hace dialogar dos categorías hoy muy en boga: patrimonio inmaterial y patrimonio material. Todo ello forma el Patrimonio Cultural. Se puede objetar que en las naves de las iglesias pocas veces se acogería el sonido de las vihuelas. Sí, es cierto, aunque, como se dijo, que muchas de las piezas polifónicas sacras más célebres se redujeron para este instrumento, porque entonces la vihuela cumplía la función que desde el siglo XIX que monopolizará el piano. Pero la intención es conjugar algo inasible, como la música, con esos portentosos y antiquísimos edificios que hoy, moles visuales, nos siguen acogiendo, sorprendiendo y admirando. Tiene más sentido tañer ahí, aprovechar la acústica de estos espacios amplios, que hacerlo en la plaza pública o en un salón renacentista.

 Suena el contrapunto que traducen las cuerdas de la guitarra en emplazamientos románicos (Almazán, Rejas de San Esteban, Romanillos de Medinaceli), góticos (catedral de El Burgo de Osma, concatedral de San Pedro de Soria), y renacentistas (colegiatas de Berlanga de Duero, Medinaceli e iglesia de Morón de Almazán). Nos podemos imaginar el privilegio que supone estar bajo la bóveda de un prebisterio de estas iglesias grabando, en completa soledad, estas músicas extremadas. Ello seguramente quedará fuera de nuestro alcance, pero este disco nos invita a recorrer estos templos para maravillarnos, no sólo con su arquitectura o sus bienes muebles, sino con ese ambiente al que nos transporta el disco, el que nos hace llegar Breogán. Él ha hecho su parte, y qué mejor modo de agradecerlo que ir a escuchar esas iglesias y, si tenemos el privilegio de hacerlo en el silencio más absoluto, se nos aparecerá la música mejor, la que fray Juan de la Cruz, bien amigo por cierto de vihuelas y guitarras, llamó con su precisión lírica incontestable música callada, que era lo mismo, para quien no lo hubiera entendido, que soledad sonora. © Josemi Lorenzo Arribas

 

BREOGAN PREGO es un guitarrista nacido en Ginebra en 1978.

Inició sus estudios musicales con el violín y piano, que vieron nacer sus primeras composiciones. Pero será la guitarra la que de manera fulgurante marcará su vida musical y personal.

Los sones más modernos del rock, blues y jazz fueron sus primeras referencias, mudándose al cabo de unos años a Madrid para perfeccionarse con profesores como Claudio Bruzzese, que le aportaron un importante bagaje compositivo e interpretativo.

Tras diversos avatares vitales, cursó guitarra clásica en Murcia, entre otros con Antonio Baeza, y posteriormente en Granada, donde estudió en el Conservatorio Superior "María Eugenia", con profesores como Joaquín Cornejo, o Rafael Liñán.Actualmente es profesor de guitarra en la provincia de Soria y Burgos, donde imparte tanto guitarra clásica como moderna. 

Desde el año 2008 ha llevado a cabo un proyecto de promoción de la guitarra clásica en el ámbito rural, que le llevó a lugares tan dispares como Verín, Ezcaray, Salas de los Infantes o Medinaceli, entre otras poblaciones.

También es guitarrista en el grupo soriano "Menaya Folk" que ha girado por multitud de ciudades de la península, y que ha sacado durante el año 2010 el disco "Celtíberos".

Ha colaborado con multitud de agrupaciones e instrumentistas, actuando en conciertos en los que ha mostrado su polivalencia.

A su vez, ha conjugado su faceta interpretativa con la de la composición, sumando a sus proyectos, la creación de música para proyectos audiovisuales, como por ejemplo para el proyecto Soria Románica.

Compagina su tarea como músico, en una convicción artística firme y decidida, con otras artes afines, como pueden ser la escritura o la fotografía, ganando varios certámenes y premios en estos campos.

 

Más información en el libreto de 20 páginas que acompaña el disco y en www.breoganprego.es

CD: 15.00 €
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