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MINISTRILES NOVOHISPANOS. OBRAS DEL MANUSCRITO 19 DE LA CATEDRAL DE PUEBLA DE LOS ÁNGELES
ENSEMBLE LA DANSERYE (CORNETAS, SACABUCHE, FLAUTAS, ORLOS, CHIRIMÍAS, BAJÓN Y BAJONCILLOS)



Philippe Rogier (ca. 1561-1596): Canción, 5vv (ff. 99v-101r). Philippe Rogier (ca. 1561-1596): Canción, 5vv (ff. 105v-107r). Orlando di Lasso (1532-1594): Chanson, 5vv (ff. 109v-111r). Philippe Rogier (ca. 1561-1596): Canción, 5vv (ff. 98v-99r). Anónimo (s. XVI): Madrigal Occhi miei, 4vv (ff. 89v-90r). Clément Janequin (ca. 1485-1558): Chanson Batalla, 4vv (ff. 81v-84r). Gil de Ávila (fl. 1574-1597?): Versos 1, 2, 3, 4 y 5 de sexto tono, 5vv (ff. 38v-43r). Francisco Guerrero (1528-1599): Pie pater Hieronyme, 5vv (ff. 118v-120r). Francisco Guerrero (1528-1599): Iste Sanctus, 4vv (ff. 128v-130r). Francisco Guerrero (1528-1599): Gloriose confessor, 4vv (ff. 132v-134r). Francisco Guerrero (1528-1599): Sancta Maria sucurre, 4vv (ff. 122v-124r). Anónimo (siglo XVI): In sole, 5vv (ff. 150v-151r). Ginés Martínez de Gálvez (fl. 1633-1668): Versos 1, 2 y 3 de primer tono, 4vv (ff. 151v-152r). Rodrigo de Ceballos (ca. 1525-1581): Villanesca Díme, manso viento, 4vv (ff.145v-146r). Pedro Rimonte (1565-1627): Mi ausencia ("sexta canción"), 4vv (ff. 72v-73r). Pedro Rimonte (1565-1627): En este fértil monte ("primera canción"), 4vv (ff. 65v-66r). Francisco Guerrero (1528-1599): Villanesca Adiós, verde ribera, 4vv (ff. 139v-140r). Juan Navarro (ca. 1530-1580): Madrigal Sobre una peña; O mar 4vv (ff. 84v-86r). Pedro Guerrero (ca. 1520-desp. 1586?): Madrigal Por dó caminaré, 4vv (ff. 146v-147r). Gil de Ávila (fl. 1574-1597?): Versos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 de sexto tono, 4vv (ff. 31v-36r). Hernando Franco (ca. 1530-1585): Monstra te esse Matrem, 4vv (ff. 54v-55r). Hernando Franco (ca. 1530-1585): Arbor decora, 4vv (ff. 55v-57r). Rodrigo de Ceballos (ca. 1525-1581): Nobis datus, 5vv (ff. 63v-65r). Anónimo (siglo XVI): Versos 1, 2, 3, 4 y 5 de quinto tono, 4vv (ff. 28v-31r). Anónimo (s. XVI): Canción, 4vv (ff. 77v-81r). Thomas Crecquillon (1505-1557): Chanson "Je suis aymé", 5vv (ff. 116v-118r). Thomas Crecquillon (1505-1557): Chanson "Belle, donne moy", 5vv (ff. 107v-109r). Philippe Rogier (ca. 1561-1596): Canción, 5vv (ff. 101v-103r). Hernando Franco (ca. 1530-1585): Verso de cuarto tono, 4vv (ff. 27v-28r).

 

 

Versos, Motetes, Himnos, Canciones, Villanescas y Madrigales.

 

La presencia de ministriles de origen europeo en el virreinato de Nueva España se remonta a la misma llegada de Hernán Cortés a tierra firme. De la crónica de Cristóbal de Pedraza, obispo de Honduras, se infiere que Cortés solía llevar un grupo de instrumentistas de viento en sus expediciones. En una de sus incursiones en el actual territorio de Honduras, en 1524, Cortés iba acompañado de un grupo de 300 soldados y cinco ministriles que tañían chirimías, sacabuches y dulzainas.

 

El presente disco, primero dedicado al siglo XVI en la serie "El patrimonio musical hispano" de la SEdeM, quiere ser un homenaje en el tiempo y la distancia al que ha sido un colectivo tan castigado y desprestigiado socialmente como demandado musicalmente: los ministriles.

 

Estos primeros instrumentistas, secundados por otros llegados en sucesivas oleadas desde Castilla, enseñaron a los indígenas a tocar toda clase de instrumentos, en particular de viento (flautas, chirimías, cornetas, sacabuches, bajones y bajoncillos). La habilidad y gusto de los naturales por la construcción e interpretación de instrumentos, testimoniada unánimemente por los cronistas, condujo a una rápida expansión de la práctica instrumental. Una consecuencia inmediata de este proceso fue la incorporación de grupos de ministriles a instituciones eclesiásticas y civiles como forma de simbolizar el estatus y rango social de los conquistadores. Aunque la procedencia de los ministriles era muy variada, los instrumentistas de Sevilla, con su catedral como institución pionera en la contratación de grupos instrumentales, pudo jugar un papel determinante en este proceso de consolidación de las capillas de ministriles americanas, pues fueron muchos los instrumentistas hispalenses que viajaron a las Indias, ya fuera acompañando a autoridades como parte de su séquito, desempeñando funciones comunicativas o lúdicas a bordo de los navíos o en incontables viajes de ida y vuelta para trabajar bajo contrato por un tiempo concreto al servicio de una institución, regresando luego a su tierra de origen. A la inversa, grupos de ministriles indios y mulatos eran llevados a la península e integrados en el cortejo de nobles y aristócratas ibéricos.

 

Pese a la imprescindible presencia de los ministriles en las distintas festividades celebradas dentro y fuera de las iglesias, el repertorio conservado tanto en España como en América es muy exiguo, debido en parte a que los libros para uso de los instrumentistas eran propiedad particular de los propios músicos, y no de los respectivos cabildos.

 

Esta grabación presenta algunas peculiaridades, derivadas del carácter experimental de la interpretación, que la sitúan a medio camino entre el registro discográfico y el fonográfico-etnomusicológico, siendo -sobre todo- el testimonio sonoro de una experiencia ocurrida en un momento y un espacio concretos, con el propósito de conseguir una sonoridad no auténtica, pero sí históricamente informada. Tanto en el concierto como en las sesiones de grabación los ministriles tocaron directamente a partir de una reproducción facsimilar del manuscrito original. Esta relación directa entre intérprete y obra (sin mediación de transcripción) es una práctica completamente histórica que exige del músico no sólo habilidades como ejecutante sino también como editor para, sobre la marcha, realizar transportes, corregir errores, añadir de fictas, etc.

 

Las combinaciones instrumentales, determinadas en función de carácter del repertorio, se basan en criterios históricos y beben directamente de las referencias documentales a la práctica de los ministriles en actas de cabildo y ceremoniales catedralicios hispanos de los siglos XVI y XVII y tratados teóricos que tocan el tema instrumental. Las combinaciones utilizadas por La Danserye son de dos tipos: puras, con un mismo tipo de instrumento tocado en consort (flautas dulces y orlos) y mixtas, es decir, mezclando distintas tímbricas, algunas de difícil empaste si los instrumentos no se tañen con cierta maestría (chirimías con sacabuches; cornetas, bajoncillos y sacabuches; cornetas mudas, sacabuches y bajón, etc.), buscando ofrecer un cuadro de la mayor variedad sonora. De forma premeditada, se ha optado por no incluir instrumentos de percusión, tan frecuentes en las grabaciones modernas de estas músicas pero tan ajenos a la práctica instrumental de la época.

 

 

El ENSEMBLE LA DANSERYE está formado por:

Fernando Pérez Valera (cornetas, sacabuche, flautas, orlos)

Juan Alberto Pérez Valera (chirimías, bajoncillos, cornetas, flautas, orlos)

Luis Alfonso Pérez Valera (sacabuche, flautas, orlos)

Eduardo Pérez Valera (bajón, bajoncillos, chirimías, flautas, orlos)

Manuel Quesada Benítez (sacabuche)

 

El Ensemble La Danserye se crea en 1998 con el objetivo de investigar, recrear y difundir la música y los instrumentos de viento desde el final de la Edad Media hasta el principio del Barroco, especializándose en el periodo del Renacimiento. Todos sus miembros se han dedicado a la investigación y reconstrucción de instrumentos de viento, formando su propio taller desde el principio, completando su formación como intérpretes con prestigiosos profesores en diferentes cursos y clases magistrales: Jean Tubéry, Josep Borràs, Douglas Kirk, Renate Hildebrant, Jordi Savall o Jeremy West. Igualmente muestran una gran inquietud por el mundo de los ministriles y el papel que desempeñaron en el mundo cultural de los siglos XVI y XVII, desarrollando tareas de investigación con musicólogos como Juan Ruiz Jiménez, Javier Marín López, Douglas Kirk y Michael Noone, entre otros. Actualmente se centran en la interpretación de la música bajo una perspectiva históricamente informada, conjugando los diferentes aspectos de investigación e interpretación con el objeto de ofrecer un producto musical de calidad con el máximo rigor histórico posible. En este sentido, La Danserye ha ofrecido desde su creación más de 400 conciertos en numerosos festivales y ciclos especializados en España, Francia, Holanda y México, principalmente con proyectos relacionados con la recuperación del patrimonio musical español, aspecto con el cual se encuentran muy sensibilizados. Han participado en la grabación de 7 CDs y acaban de publicar con el sello Lindoro su primer disco en solitario, titulado Ministriles en la ciudad de Granada en el siglo XVI, con música del manuscrito 975 de la biblioteca de Manuel de Falla (Archivo Manuel de Falla de Granada).

 

Más información en el libreto de 28 páginas que acompaña el cd.

CD: 15.00 €
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