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MIGUEL BERDIÓN (1897-1968): GALERÍA DE RETRATOS
RUBÉN RAMIRO (PIANO), RAQUEL SABARÍS (PIANO) Y LUIS GALLEGO (VIOLÍN)



Preludio para piano a cuatro manos. Homenaje a Johann Sebastian Bach (Raquel Sabarís Garijo y Rubén Ramiro Prieto). Suite en estilo antiguo para violín y piano. Homenaje a Georg Friedrich Haendel (Luis Gallego Chiquero y Raquel Sabarís Garijo): I. Allegretto. II. Largo. III. Allegro variato. Concierto de Leipzig. Homenaje a Johann Sebastian Bach (Rubén Ramiro Prieto): I. Allegro. II. Largo. III. Allegro molto. Siciliana y Allegro. Homenaje a Domenico Scarlatti (Raquel Sabarís Garijo): I. Andantino. II. Allegro moderato. Allegro appassionato. Homenaje a Robert Schumann (Raquel Sabarís Garijo). Impromptu. Homenaje a Frederic Chopin (Rubén Ramiro Prieto). Tres miniaturas. Homenaje a Claude Debussy (Raquel Sabarís Garijo): I. Preludio. Allegro. II. Pavana. III. Habanera humorística. Pavana triste. Homenaje a Maurice Ravel (Raquel Sabarís Garijo). Bulerías. Saludo a Manuel de Falla (Rubén Ramiro Prieto). Danza Eslava. Saludo a Igor Stravinsky (Rubén Ramiro Prieto). Farruca. Saludo a Manuel de Falla (Rubén Ramiro Prieto). Tarantella (1911) (Rubén Ramiro Prieto). Toccata en re menor atribuida a Miguel Berdión (Rubén Ramiro Prieto).

 

Miguel Berdión Álvarez (Zamora, 1897–Zamora, 1968) fue un pianista y compositor con una trayectoria y una proyección musical internacional de primer orden en el periodo en que vivió, la conocida Edad de Plata de la cultura española. Pianista de desbordante capacidad memorística y técnica, obtuvo el reconocimiento de la crítica nacional e internacional, que siempre destacó su limpieza técnica, su fuerza expresiva, su claridad en el fraseo, su refinamiento interpretativo, su depuración en los diferentes estilos y su capacidad de conexión con el público. En numerosas ocasiones fue calificado como “coloso del piano” e incluso fue comparado con los grandes pianistas del panorama internacional como Harold Bauer o Arthur Rubinstein. Intérprete comprometido con la música contemporánea de su momento, ayudó a exportar la música española en el extranjero y a crear en España un clima propicio para la asimilación de la música moderna de aquellos tiempos.

Como pianista recorrió gran parte de la geografía española y ofreció conciertos en Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Checoslovaquia, Austria, Suiza, Hungría, Inglaterra, Cuba, Estados Unidos, Canadá y Japón. Además, pudo mostrar su talento en las grandes salas del momento. En España tocó en el Ateneo, el Teatro Real y el Real Conservatorio de Madrid, así como en los teatros y sociedades filarmónicas de las principales ciudades de provincia. A nivel internacional podemos destacar: salas Erard, Gaveau y Wagram, Teatro de la Ópera, Opéra-Comique y Champs Elysées de París; Palais des Beaux-Arts de Bruselas; Teatro Real de Lieja; Amsterdamsche Kunstkring Voor Allen de Amsterdam; BBC de Londres; Town Hall, Memorial Auditorium y Carnegie Hall de Nueva York; Studebaker de Chicago; Symphony Hall de Boston; Poli’s Theatre de Washington o el Saint Denis Theatre de Montreal.

Aunque principalmente su actividad como concertista se desarrolló en solitario, también abordó la música de cámara y fueron varias las ocasiones en las que acompañó a cantantes de la talla de Ofelia Nieto, su hermana Ángeles Ottein o María Teresa Estremera.

A pesar de los éxitos conseguidos, su nombre y su biografía quedaron prácticamente borrados del mapa musical español. Su vida se desarrolló a lo largo de épocas de grandes convulsiones en la sociedad española. Nacido en vísperas del gran Desastre del 98, vivió las crisis económicas, sociales y políticas del reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, La Segunda República, la Guerra Civil y, finalmente, la dictadura de Francisco Franco.

Miguel Berdión nació en un hogar musical. Su padre regentaba una academia de música, era director del Orfeón de Zamora y actuaba como organista de iglesia y como pianista en el Casino de Zamora. Su madre también había estudiado música y en casa todos participaban de este arte. Miguel Berdión quedó huérfano de padre con tan solo siete años. Con diez años comenzó a sustituir a su padre como organista en funciones religiosas y como pianista, en fiestas de sociedad, veladas musicales en cafés y bandas sonoras en cines.

Su primera composición, con doce años, fue una marcha militar titulada La entrada al campamento, para la Banda Militar de Zamora y fue un éxito muy aplaudido. Con catorce años, debutó como pianista en el Ateneo de Valladolid. Le siguió una gira de conciertos por ciudades relevantes de España donde incluyó su obra Tarantella, compuesta a esa misma edad. Con dieciséis años fue escuchado por el director de orquesta Enrique Fernández Arbós, quien sorprendido por la calidad del joven, realizó gestiones para que la Diputación Provincial de Zamora le diese una beca para ampliar estudios en el Conservatorio de Madrid. Esa beca no llegó hasta que Miguel tuvo diecinueve años.

Ya en Madrid, estudió con el reputado José Tragó. Alojado en la Residencia de estudiantes entabló amistad con Dámaso Alonso, Luis Buñuel y José Cubiles, entre otros. Para hacer frente a los costes de Madrid, comenzó a dar conciertos en cafés y a realizar giras por provincias de España.

Hacia 1921, se traslada a París, para estudiar piano con el gran intérprete Alfred Cortot en el Conservatorio y composición con Maurice Ravel. También recibe consejos de Édouard Risler, intérprete especializado en Beethoven. Por mediación de Cortot, conoce y traba amistad con Pau Casals y Jacques Thibaud. De entre todos los grandes artistas que en París conoce, su gran amistad es su maestro Maurice Ravel. Años después sigue visitándole con frecuencia en Ciboure y en Montfort-l’Amaury. En estos años, Berdión se convierte en un asiduo concertista del Ateneo de Madrid, llegando incluso a inaugurar las veladas musicales del año 1922. Berdión, experto en la interpretación de la música francesa, consolida su carrera artística en España y comienza su expansión en el extranjero, dando su primer concierto extramuros, con música de Albéniz y Granados, en el Gran Casino de Amberes en 1923.

Entre 1929 y 1931, realiza tres exitosas giras internacionales con Antonia Mercé, "La Argentina". En estas giras, con un repertorio, principalmente español, de I. Albéniz, M. de Falla, E. Granados, J. Turina y E. Halffter entre otros, Miguel Berdión no sólo acompaña a La Argentina, sino que también tiene intervenciones como solista. La primera gira, con alrededor de cincuenta y tres conciertos por las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá, comienza en la Habana (Cuba). Ya la prensa local, empieza a valorar a Miguel Berdión como “pianista de primera línea”. La segunda, se desarrolla entre Bélgica y Francia. La prensa califica a Berdión de “excelente pianista de gran talento”, destacando su sensibilidad, su expresividad y su gran capacidad para actuar tanto como solista como acompañante. Tal fue la importancia del dúo, que el concierto benéfico en el Teatro de la Ópera de París es patrocinado por el Presidente de la República y el Rey de España Alfonso XIII. La tercera gira les lleva a Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Estados Unidos, Canadá y Japón. Anecdótico resulta el hecho de que en el último concierto en Nueva York, tras una aclamada ovación al término de Triana de Albéniz, se encuentre de pie y aplaudiendo entre el público el propio Stravinsky. Ante la petición del público y como homenaje al compositor, Berdión interpreta Petrushka.

Antes de acabar su gira con La Argentina, Berdión firma un contrato con la agencia Jonsohn de Nueva York para realizar una gira de conciertos en solitario, entre 1931 y 1933, por Europa, Estados Unidos y Japón. En esta gira, Berdión lleva la música que más siente como propia: Chopin, Liszt, Brahms, Debussy, Ravel, Stravinsky, Turina, Granados, Falla, E. Halffter… De hecho, tras un concierto monográfico de Chopin en Berlín, uno de los críticos más severos de Alemania le califica de coloso y de ser el colorista del piano más grande que ha conocido.

Tras este punto álgido de su carrera como concertista, Berdión regresa a Zamora desde donde continúa sus conciertos en España y Europa. Ya queda poco para el estallido de la Guerra Civil española y, en 1936, se instala definitivamente en la casa familiar. El desastre que asoló a España, junto con la desaparición de sus también amigos Gabriel Miró y Federico García Lorca, al que llamaba “el artista completo” junto al fallecimiento de Antonia Mercé “La Argentina” le hunden en un profundo dolor. Miguel se recluye en su casa donde se dedica al estudio del piano, la composición y la enseñanza. Las difíciles circunstancias de la época y su situación personal hacen que sus actuaciones en público se vuelvan cada vez más esporádicas. Debemos remontarnos hasta 1938 para encontrar evidencias en prensa de su vuelta a los escenarios. Sin embargo, Berdión vuelve a abandonar los conciertos por una temporada, siente que no puede enfrentarse al público y él mismo se dice “no puedo, no puedo”. En 1944 parece recobrar fuerzas, realiza una serie de conciertos y comienza a organizar una cuarta gira por Estados Unidos y Canadá. Pero el ánimo de Miguel Berdión vuelve a decaer y la gira no llega a realizarse pese a la insistencia de sus promotores. Aunque durante los años cincuenta, continúa ofreciendo algunos conciertos, Berdión está prácticamente retirado de los escenarios. Se dedica a componer, estudiar y dar clases de piano. También pasa largas temporadas en Madrid, en casa de su hermana, frecuentando el Café Gijón, donde se relaciona con intelectuales del momento.

En los años sesenta Berdión está agotado físicamente. Se dedica a la enseñanza y en menor medida a la composición. Ofrece su último concierto en Zamora en 1961, con dos obras suyas: Bulería, homenaje a Falla y Concierto de Munich. Pese a su delicada salud, la crítica valora la lucidez de su cerebro, su fuerza al piano, unas manos plenas de vigor y agilidad, firmes, precisas… Berdión sigue con su vida “rutinaria” hasta que una trombosis cerebral le hace desplomarse en un conocido café de Zamora en 1968.

 

Comentario de las obras

El estilo de las obras publicadas por Eugenio Rugarcía, revela que Berdión es un compositor de la Generación del 27. En efecto, es el neoclasicismo la tendencia que mejor define su interés por componer obras inspiradas en el lenguaje de otros compositores, que por otra parte tratan de ser un homenaje hacia los mismos.

En Preludio, homenaje a J. S. Bach, en Re menor, el material temático está extraído del Preludio BWV 935 para clave, en la misma tonalidad del compositor al que rinde homenaje.

Suite en estilo antiguo, homenaje a J. F. Haendel, presenta una forma en tres movimientos, en los que la única referencia a la suite barroca se encuentra en el segundo movimiento, Largo, donde el ritmo de sarabanda está presente. Destacar que en esta misma época, el violoncellista y compositor Gaspar Cassadó, escribió su Sonata en el estilo antiguo español, con una distribución de movimientos muy similar, cerrando la Sonata con un movimiento con variaciones, al igual que hace Berdión en esta Suite.

El Concierto de Leipzig, homenaje a J. S. Bach, está escrito en un estilo “brandemburgués”. Estructurado a partir de una de las tonalidades más exploradas por Bach, Si menor, sus tres movimientos están enraizados en el lenguaje contrapuntístico del autor de referencia.

Siciliana y Allegro, homenaje a D. Scarlatti, en La menor y Re menor respectivamente, plantea en cada uno de sus movimientos dos lecturas diferenciadas del barroco italiano. Por un lado, la Siciliana, imbuida del espíritu veneciano de Vivaldi y, por otro, el Allegro, que presenta un marcado carácter austero en la textura musical, que nos recuerda la obra de Scarlatti.

Todas estas piezas que rinden homenaje a autores del siglo XVIII, reflejan la visión y la influencia del piano romántico en la lectura de la música de este periodo,  especialmente en lo referido a la articulación y la textura.

Los homenajes románticos Allegro Appassionato homenaje a R. Schumann e Impromptu homenaje a F. Chopin, son una clara apología al pianismo del Berdión intérprete. Ambas piezas, en un solo movimiento, presentan una estructura sencilla tanto armónica como formal: lied ABA.

Las Tres Miniaturas homenaje a C. Debussy, más allá de las evidentes referencias armónicas al lenguaje impresionista, ponen de manifiesto el gusto del compositor francés por la música antigua y su peculiar sentido del humor.

Pavana Triste homenaje a Ravel, denota la admiración hacia su maestro y la necesidad de Berdión de expresar un duelo no superado. Tanto el título como la sonoridad del piano, con acordes paralelos y el uso de la pseudo modalidad, nos recuerdan estereotipos puramente ravelianos.

En Bulerías, saludo a Manuel de Falla, Berdión vuelve a usar referencias textuales a la obra del compositor al que rinde homenaje. En este caso, además, inserta citas de las canciones de su admirado García Lorca, creando una pieza con muchos clichés de la música española. En Farruca se repiten las características de Bulerías, incorporando  referencias más explícitas hacia la música popular, como puede ser el uso de los pedales, a modo de bordón, que nos recuerdan algunas de las Canciones Populares del propio Falla.

La Danza Eslava, saludo a I. Stravinsky, es un cuadro sonoro que nos transporta a la época de los grandes ballets, con evidentes referencias a Petrushka, obra habitual en los programas de concierto de Miguel Berdión.

Tarantella, obra de juventud compuesta hacia 1911, es una pieza de forma sencilla. Está estructurada en cinco secciones correspondientes al esquema ABACA. La sección A, que le da la tonalidad de La menor a la pieza, presenta el típico tema saltarín en 6/8 de las tarantellas, que en algún momento nos recuerda a la Tarantella del último movimiento de la Sinfonía Italiana de Mendelssohn, influencia que queda reflejada a lo largo de todo el tratamiento pianístico de la pieza.

Unas semanas antes de la grabación de este CD, Mª. Concepción Lebrero, alumna del pianista Berdión, nos proporcionó el manuscrito de una obra sin título ni firma asegurando que la escritura corresponde a su maestro y que se la escribió para que ella la interpretase, aunque no recuerda si la obra había sido compuesta por él. Hemos decidido incluirla en la grabación con el título Toccata en re menor, ya que el estilo es similar al de sus piezas barrocas. Esta composición recuerda a las transcripciones para piano de obras para órgano de Bach que realizaron compositores románticos como Liszt o Busoni.

 

Intérpretes

Raquel Sabarís Garijo (Madrid, 1982) comienza sus estudios de Solfeo y Piano con la profesora Virginia Iranzo y posteriormente en el Conservatorio Profesional de Música “Teresa Berganza” de Madrid, con los profesores Áurea Barba, Idoia Uribarri, Ernesto Rocío y Luciana Pellegrini, obteniendo el Premio de Honor al finalizar el Grado Profesional. Concluye sus estudios superiores con las máximas calificaciones en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con la profesora Elena Orobio.

Becada por la Comunidad de Madrid cursa un postgrado de piano en la Escuela Superior de Música de Stuttgart (Alemania) con el profesor Hans – Peter Stenzl. Ha sido premiada por la Obra Social de Ibercaja, Curso Internacional de Piano del Puerto de Santa María, así como por el Centro de Estudios Pianísticos de Barcelona. Obtiene el Primer Premio en el III Certamen de Jóvenes Intérpretes del concurso “Círculo de Artesanos” de La Coruña. Primer Premio en la categoría de solista en “Premios Arte Joven” de Castilla y León.

Como intérprete solista y como miembro de grupos de cámara toca en diversas salas de ciudades de la geografía española, en Alemania y en Francia.

Es profesora en el Conservatorio Profesional de Música “Rafael Frühbeck de Burgos”.

 

Rubén Ramiro Prieto (Valladolid, 1984) inicia sus estudios musicales en la Escuela Municipal de Música de Medina del Campo con Rosa Hidalgo y Lourdes Barbado, continuándolos en los Conservatorios Profesionales de Zamora y Valladolid con Natividad Gamazo, Mª Luisa Carvajal y Diego Fernández Magdaleno. Realiza los estudios superiores en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con los catedráticos Guillermo González y Elena Orobio.

En el 2005 obtiene una beca para estudiar en la Universität Mozarteum de Salzburgo (Austria) con el profesor George Kern. Ha sido premiado en el III Concurso para Jóvenes Intérpretes Rotary Club de Valladolid, en el V Concurso Nacional de Piano “Ciudad de la Línea”, en el XII y XIII Concurso Internacional "Ciudad de San Sebastián" y en el XIII Concurso Internacional “José Roca” de Valencia. Ha ofrecido recitales en importantes salas de concierto de España, Francia y Austria además de haber tocado en directo para Radio Clásica de Radio Nacional de España.

En 2013 graba un CD para el sello Naxos, el cuarto volumen de la integral de la música para piano de Albéniz que había iniciado Guillermo González.

Es profesor en el Conservatorio Profesional de Música “Rafael Frühbeck de Burgos”.

 

Luis Gallego Chiquero (Madrid, 1985) se formó con Joaquín Torre en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y con Shirly Laub en el Conservatoire Royal de Bruxelles, donde obtuvo la mención de “Grande Distinction”. Ha recibido clases de Erich Höbarth, Radu Blidar y Yossi Zivoni, entre otros. También es licenciado en Pedagogía del violín y en Derecho.

Ha sido premiado en el Concurso de Solistas del RCSMM, finalista del Concurso Juventudes Musicales de España y primer premio en el Concurso Internacional de Música de Cámara de Vinaroz. Fue seleccionado por la Junta de Castilla y León para el programa “Jóvenes en Concierto” junto a Rubén Ramiro en 2007. Asimismo, ha dado recitales de música de cámara por toda España, así como en Francia, Bélgica, Alemania y República Dominicana.

Ha sido concertino de la JONDE, miembro de la EUYO (The European Union Youth Orchestra) y de la Schleswig-Holstein Musik Festival Orchester. Además, ha colaborado con la Orquesta y Coro RTVE, con la Euskadiko Orkestra y con la Orquesta del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia. Actualmente es miembro de la European Philharmonic of Switzerland - EPOS.

Es violinista en la Orquesta Sinfónica de Castilla y León desde la temporada 2013/2014 y forma parte de las agrupaciones de cámara “Ensemble Brunetti” y “Strings with wings”.

Toca un violín construido por David Bagué.

CD: 10.00 €
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