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31 July 2021
 
 
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CRISTAL BELLO. MÚSICAS A LO DIVINO EN LA ESPAÑA Y EL MÉXICO VIRREINAL DEL SIGLO XVIII
LA GUIRLANDE CON ALICIA AMO (SOPRANO) Y LUIS MARTÍNEZ PUEYO (TRAVERSO Y CONDUCTOR)



Ignacio Jerusalem y Stella (1707-1769): Cristal bello. Aria de flauta a solo con violines y bajo al Santísimo: Area (Largo). José de Nebra (1702-1768): Sonata de 8º tono. Jaime Casellas (1690-1764): Inmenso amor. Tono a solo con flauta al Santísimo Sacramento: Aria (Largo); Recitado; Coplas (Largo); Recitado; Aria (Allegro). Ignacio de Jerusalem y Stella: Versos de segundo tono: Verso 1, Verso 2, Verso 3, Verso 4, Verso 5, Verso 6, Verso 7, Verso 8.  Francisco Hernández Illana (ca. 1700-1780): Erizada la noche. Cantada al Nacimiento con violines (1776): Recitado; Area (Andante). Pietro Antonio Locatelli (1695-1764): Sonata nº 6 Op. 2 en sol menor para flauta travesera y b.c.: Largo; Allegro; Largo; Allegro. Juan Martín Ramos (1709-1789): Sígueme, pastor. Cantada a los Santos Reyes con violines y flauta obligada (1772): Recitado con instrumentos; Area (Allegro).

 

DE ESPAÑA A NUEVA ESPAÑA: MÚSICA Y MODERNIDAD EN EL SIGLO XVIII
Durante la primera mitad del siglo XVIII se produce en toda Europa un marcado cambio en el gusto musical. Este gusto, que la musicología ha definido como «galante», tenía como referente a la ópera seria italiana, con sus melodías cantábiles y sus texturas transparentes, e implicaba una liberación frente a la rigidez de las normas que habían regulado la práctica de la composición. Estar a la moda se convirtió en uno de los principales propósitos de los compositores, con el objeto de agradar al público y a sus mecenas, lo que motivaba la continua circulación de música nueva, especialmente la compuesta por italianos. En este sentido, la monarquía hispana no fue ninguna excepción.
Los compositores seleccionados para esta grabación pertenecen a una generación nacida en torno a 1700. Estos músicos estuvieron fuertemente influenciados por autores napolitanos como Leonardo Vinci, Francesco Durante o Leonardo Leo, cuya música gozó de gran difusión en todo el mundo hispánico durante la primera mitad del siglo XVIII. Son precisamente los compositores de esta generación los que empezaron a componer en España de forma habitual para flauta travesera, instrumento que tiene especial protagonismo en el presente CD. La flauta travesera se introdujo de forma paulatina en las capillas musicales españolas a partir de las décadas de 1720-1730, registrándose posteriormente su uso en las capillas musicales de Hispanoamérica. El aria Cristal bello, conservada en la Basílica de Santa María de Guadalupe (México), es un buen ejemplo del uso de este instrumento en Hispanoamérica, obra del violinista y compositor Ignacio Jerusalem y Stella, nacido en Lecce (Nápoles) en 1707. Hacia 1736 se encontraba en Cataluña y posteriormente viajó junto a su familia a Ceuta y Cádiz. Según apuntan los recientes estudios de José Antonio Gutiérrez y Javier Marín, Jerusalem pudo haber trabajado como músico militar durante estos años, vinculado al Regimiento de Zamora. Ignacio Jerusalem se embarcó en 1742 hacia México para trabajar en el Coliseo de dicha ciudad. En 1749 fue nombrado maestro de capilla interino de la catedral de México, cargo que ocupó ya como titular desde 1750 hasta su muerte en 1769. En el desempeño de su cargo, Jerusalem modernizó 
la música sacra mexicana, introduciendo decididamente las nuevas corrientes de origen italiano imperantes ya en la Península Ibérica. En este sentido, es de destacar que durante el magisterio de Jerusalem se adquirió en Madrid, para su uso en la catedral mexicana, varios lotes de música sacra compuesta por los maestros de las tres Reales Capillas de Madrid, como José de Torres, José de Nebra, José de San Juan o José Mir y Llusá.
De Ignacio Jerusalem se interpreta también un juego de versos instrumentales de segundo tono. Estas piezas forman parte de una colección de versos instrumentales del compositor napolitano conservados en el archivo musical de la catedral de México. La función de estas piezas, generalmente de corta duración, era la de sustituir algunos versículos de un texto litúrgico, como salmos, cánticos o himnos, alternando secciones cantadas con secciones instrumentales. Aunque lo más común era que el órgano se encargara de tocar dichos versos instrumentales, también encontramos versos escritos para un conjunto de instrumentos, como ocurre con los de Jerusalem. 
La circulación de música entre el viejo continente y México no se limitó a la música vocal. La música instrumental que se estaba tocando en Europa también suscitaba gran interés en los músicos de la Nueva España. Buena muestra de ello es la copia manuscrita de las 12 sonatas para flauta travesera y bajo Op. 2 de Pietro Antonio Locatelli (1695-1764), conservada en el Museo Nacional de Antropología e Historia de México y fechada en «México y Marzo 10 de 1759». Además de las sonatas de Locatelli, este manuscrito contiene una sonata para flauta travesera de Luis Misón (1727-1766) y otra sonata para dicho instrumento de un tal Sigr. Puchinger, además de varias danzas y marchas a solo y a dúo, entre ellas una marcha de Ignacio Jerusalem.
En la Península Ibérica son varios los autores que destacan por el uso del estilo galante. Uno de los más importantes es Francisco Hernández Illana (ca. 1700-1780), maestro en el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia y en las catedrales de Astorga y Burgos. Autor de varios oratorios e incluso de una ópera alegórica, Illana fue descrito en la época como «singularísimo compositor entre los mejores» y como un músico que poseía «gran destreza en la música moderna», entendiendo por ella la música italiana. En este sentido, sabemos que Illana tuvo relación con el napolitano Francisco Corradini (ca. 1700-1769), un compositor muy estimado en la época que llegó a trabajar en la corte de Madrid y con 
quien Illana coincidió en Valencia entre 1728 y 1729. De Illana incluimos una obra tardía, la cantada Erizada la noche (1776), compuesta para el Oficio de Maitines de Navidad de la catedral de Burgos, en la que los motivos incisivos y los contrastes dinámicos de los violines representan el «sañudo viento» que amenaza al niño Jesús recién nacido. Esta obra, sin salirse de los moldes del gusto galante, presenta una nueva sensibilidad, más oscura y trágica, que puede ponerse en correspondencia con el movimiento Sturm und drang practicado por Haydn en las sinfonías de esta época. De esta cantada conservamos además una trova al Santísimo Sacramento, realizada por el propio compositor en 1777, con el título Fenómeno asombroso.
Otro autor incluido en la presente grabación es el compositor catalán Jaime Casellas (1690-1764), maestro de capilla de la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona desde 1715 y luego, a partir de 1733, maestro de capilla de la catedral de Toledo, cargo que ocuparía el resto de su vida. Casellas fue el responsable de la modernización musical de la catedral toledana, introduciendo en los oficios divinos una orquesta a la italiana, con violines, oboes, flautas y trompas, y componiendo villancicos y cantadas con recitados y arias Da Capo. De Casellas se ha seleccionado la obra al Santísimo Inmenso amor, perteneciente a su etapa barcelonesa, que destaca por la peculiaridad de usar la flauta travesera como único acompañamiento instrumental melódico. Aunque la obra esté identificada como «tono» en la fuente musical, en realidad sigue el esquema de la cantada hispana de las primeras décadas del siglo XVIII, pues en ella se combinan algunas secciones de origen italiano, como los recitados y arias, con otras secciones características de la tradición hispana, como las coplas estróficas. 
De gran interés es también la figura del compositor Juan Martín Ramos (1709-1789), organista y luego maestro de capilla de la catedral de Salamanca. Se trata de un autor que no ha merecido demasiada atención por parte de intérpretes y musicólogos, a pesar de su elevada producción (más de 700 obras) y de la estimable calidad de muchas de sus composiciones. Martín estudió órgano y composición con Juan Francés de Iribarren (1699-1767), entonces organista de la catedral de Salamanca, que a su vez había sido discípulo de José de Torres (ca. 1670-1738), uno de los principales introductores del estilo italiano en el mundo hispánico desde su puesto de maestro de la Real Capilla de Madrid. 

De Juan Martín se ha seleccionado la cantada Sígueme, pastor (1772), destinada al Oficio de Maitines de Reyes, en la que la flauta travesera, en diálogo continuo con los violines y con la voz, se utiliza para reforzar el tema pastoril del texto. El aria de esta cantada, de pleno estilo galante, pertenece a un tipo que se ha descrito como «arias de doble afecto». Estas arias, habituales en las zarzuelas de los años 30 y 40 del siglo XVIII, se distinguen por exponer afectos contrastantes a través de un cambio de tempo, introduciendo con ello un mayor dinamismo dramático. En el caso del aria de la cantada Sígueme, pastor, una sección rápida, que representa la idea de movimiento de los pastores que acuden al portal, va intercalada por otra sección lenta que expresa el sentimiento amoroso de los personajes. 
Más conocida actualmente es la figura de José de Nebra (1702-1768), organista y posteriormente vicemaestro de la Real Capilla. Autor de un importante corpus de música escénica, así como de numerosas obras sacras, Nebra es un buen ejemplo de cómo los compositores hispanos de las primeras décadas del siglo XVIII lograron adaptarse a las nuevas corrientes musicales. El compositor bilbilitano supo asimilar a la perfección la música de otros músicos, aunque sin abandonar un acento personalísimo. De Nebra se interpreta una Sonata de octavo tono, conservada actualmente en el Archivo Histórico Provincial de Capuchinos de Pamplona, dentro del legado del Padre Donostia. Siguiendo el modelo impuesto en España por Domenico Scarlatti (1685-1757), la Sonata de Nebra presenta una forma bipartita dentro de una factura típicamente galante. 
Antoni Pons Seguí . Asociación Ars Hispana

 

LA GUIRLANDE: Luis Martínez (traverso and conductor), Alicia Amo (soprano), Lathika Vithanage (violin 1), Aliza Vicente (violin 2), Ester Domingo (violoncello), Pablo FitzGerald (archlute and baroque guitar), Silvia Jiménez (double bass) and Joan Boronat (harpsichord).

CD: 15.00 €
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